¿Cambia Europa con la llegada de Hollande?

La victoria del socialista François Hollande en las elecciones presidenciales de Francia ha provocado que muchas voces diesen por sentado el cambio que se iba a dar en la política económica de la Unión Europea, hasta ahora partidaria a ultranza de la austeridad y el sometimiento a los rigores de un pacto fiscal que apenas dejan margen de maniobra a los estados que lo firmaron.

Sin embargo, el timón de la UE solo puede dirigirse hacia una dirección, a pesar de que el barco tenga dos capitanes. Hablamos de Hollande y Merkel, claro está. Y, o bien se entienden, o bien dirige el barco el más fuerte. Y por mucho que Hollande venga impulsado por la legitimidad dada por gran parte del electorado francés, en Alemania (y más concretamente Merkel), no están dispuestos a ceder en un ápice la política económica llevada a cabo hasta ahora.

En el horizonte se vislumbran las elecciones de Alemania (que tendrán lugar en septiembre de 2013) y Merkel se juega seguir en la cancillería por cuatro años más. Y lo cierto es que con las medidas económicas adoptadas hasta el momento a Alemania le ha ido bastante bien. Mientras que en los países mediterráneos (incluido Francia) el mercado de trabajo se deteriora por falta de inversiones, en Alemania las tasas de paro muestran un pleno empleo que viene dado por la pujanza de su industria, cada vez más presente en los países emergentes y que tiran de la demanda industrial en estos momentos.

¿Lo de Merkel puede considerarse como una visión poco europeísta? Puede ser que sí, pero desde Alemania (hasta sus propios ciudadanos) se piensa que ya se ha hecho bastante por Europa.

Pero volvamos al puesto de mando de ese barco llamado Unión Europea (y que cada vez tiene más visos de suceder al Titanic). ¿Tiene posibilidades Hollande de revertir la situación? A priori son pocas las opciones que tiene, ya que Merkel puede recurrir al apoyo de terceros países con gobiernos conservadores, poco críticos con la gestión económica y el rumbo determinado por la canciller alemana. Es el caso de Reino Unido y España, apoyo refrendado en este ultimo caso con la reciente visita de Wolfang Schäuble (ministro de Finanzas alemán) a Santiago de Compostela, en donde alabó las medidas de ajuste llevadas a cabo por el Gobierno de Rajoy.

Hollande parece que tendrá que conformarse con meros guiños y pequeñas concesiones, como la futura cumbre de presidentes auspiciada por Herman Van Rompuy, otrora conservador, pero que se ha mostrado muy sensible a la crítica situación expresada por muchos socios comunitarios, en un intento de abrir la mano para generar nuevas inversiones por parte de la UE.

Lo que parece que quedará en el tintero (hasta finales de 2013) será un verdadero cambio en el Banco Central Europeo, cuya mayor implicación haría que de una vez por todas Europa tuviese una verdadera Unión económica y monetaria.

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